Las bolsas de valores son el sitio ideal si quieres obtener retornos importantes por tus inversiones.
El sistema bancario castiga al pequeño inversionista pagándole menos y cobrándole más en tasas de interés y en comisiones, es un tema de volumen que no tiene que ver con la persona o la institución sino con la visibilidad del cliente.
El servicio del banquero tradicional está orientado a atender mejor, en condiciones de tasas de interés, comisiones y plazos, al cliente de millones de dólares en cualquier producto del banco, sea para captarle dinero en un certificado a plazo fijo o darle un crédito comercial de largo plazo.
En resumen, si el servicio bancario para los pequeños es absolutamente discriminatorio en cuanto al poder del dinero, no lo es en cuanto a la religión, ni sexo, ni preferencia sexual, en eso sí son muy democráticos, laicos y liberales, porque solo se trata de dinero.
Si quieres ser tratado como los grandes inversionistas y adicional a ello tener la oportunidad de obtener los mismos retornos que los dueños de las empresas donde inviertes, solo hay un lugar posible: las bolsas de valores.
La razón principal es porque es un lugar donde se comercializan de forma anónima títulos de valores, generalmente acciones de empresas, es decir, que nadie sabe quién vende ni quién compra, lo cual le da al inversionista la misma oportunidad de generar retorno independiente del tamaño de su inversión.
El ejemplo de los grandes inversionistas
Amancio Ortega es el dueño principal del grupo Inditex, de la popular marca global de ropa Zara. Él decidió, al tener mucho efectivo producto de los dividendos que repartió la empresa, volver a comprar acciones de ella y coloca una orden a través de su corredor en la bolsa de Madrid. Por otro lado, tú también quieres comprar la acción, quizás no en la misma cantidad, pero, puede coincidir que él compre 1 millón € y tú 1.000 € al mismo precio por acción.
A partir de aquí esta inversión para ambos tiene el mismo precio de compra, con lo cual, si en tres meses la acción ha subido un 5%, el retorno en la compra para ambos será de un 20% anual o 5% del valor de compra. Si al momento de reportar los resultados trimestrales de la empresa a la bolsa, deciden decretar un euro por acción a todos los accionistas, el retorno nuevamente es igual por acción.
¿Existe o no la misma posibilidad, independientemente del tamaño de la inversión, de obtener el mismo retorno que el del dueño mayoritario de la empresa? Evidentemente sí, la única diferencia es que él tiene información privilegiada que tú no manejas, por ello es él quien está obligado a declarar luego de haber realizado una compra y una venta de su acción, considerado como un hecho relevante para el resto de los accionistas, a la autoridad del mercado de valores de España, mientras que tú sigues siendo anónimo.
Las bolsas de valores al igual que los bancos son negocios privados
En efecto, las bolsas de valores también son corporaciones con accionistas, algunas de ellas inclusive de capital abierto, que cotizan en su propia bolsa de valores como un título de valor más, que deben reportar al ente regulatorio de mercado de valores y mantener niveles de liquidez, solvencia y riesgos operativos como cualquier otra empresa financiera del país donde opera.
Su negocio y función principal es canalizar el ahorro hacia la inversión, contribuyendo así al desarrollo económico. En la bolsa participan las empresas que buscan financiamiento y las personas que quieren invertir dinero. Sus ingresos provienen de las comisiones que cobran a los participantes para transar y a los emisores por registrar sus títulos para la venta en la pizarra de la bolsa.
Los miembros de cada bolsa de valores deben cumplir estrictamente con las reglas propias de cada bolsa. Como todo activo que cotice en un mercado financiero, la bolsa requiere generar confianza para atraer a sus clientes, principalmente a los llamados emisores, que son las empresas que cotizan en la bolsa, que atraerán a su vez a los inversionistas. Las bolsas también compiten entre ellas para atraer a las empresas a que comercialicen sus títulos en su pizarra, al igual que cualquier empresa.
El negocio y su especialización
El negocio cada día se torna más tecnológico y los volúmenes de transacciones son mayores cada vez por lo que estamos viendo, grandes compras entre bolsas. En algunos casos, se observan intentos de grandes fusiones como la que pretendieron la bolsa de Londres y la de Frankfurt, después de que esta última no pudiera comprar NYSE Euronext. La bolsa de Londres ya se había fusionado con la de Toronto y era dueña, a su vez, de la bolsa de valores italiana, así como el grupo Euronext es dueña de las bolsas de París, Ámsterdam, Bruselas y Portugal.
Existen las bolsas especializadas que transan otro tipo de productos, a diferencia de las bolsas que todos conocemos como las de Wall Street, que solo transan acciones. Tenemos bolsas para transar productos agrícolas y materias primas, mejor conocidos como commodities, como el petróleo y el oro, así como otras plataformas para comercializar bonos públicos y privados de renta fija. También hay bolsas de opciones y futuros, que son derivados de los activos antes mencionados, las más grandes están en Chicago.
Todo participante en la bolsa de valores requiere de un corredor o bróker, palabra que viene del inglés, para poder tener acceso. Esto se debe a la necesidad de cumplir con algunos requisitos para ser miembros de ellas, entre otras tener una licencia del mismo supervisor que tiene la bolsa, por ejemplo, en EEUU es la Comisión de Bolsa y Valores, mejor conocida por sus siglas en inglés como SEC.
Las bolsas de valores facilitan el intercambio de dinero por activos financieros
Las bolsas de valores son un mecanismo que permite el intercambio inmediato de dinero por activos financieros que permiten comprar y vender, inclusive, el mismo día si se quisiera. La mayor parte del negocio de las bolsas mundiales no está en las nuevas emisiones de valores, sino en proveer de liquidez al mercado secundario (capacidad de mantener títulos de valor siempre para comprar) de los títulos cotizados; es decir, en el negocio de comprar y vender títulos de valores después de su lanzamiento inicial al mercado, lo que se conoce como emisión primaria.
Las bolsas de valores también están sujetas a los riesgos como cualquier empresa, tanto propios como externos, y muchas de las bolsas cotizan a su vez en la bolsa como una acción más del mercado. Un ejemplo de riesgo fue la falla ocurrida en agosto de 2006 en la bolsa de Nasdaq, conocida como un “glitch”, que originó una desconexión de los sistemas de las transacciones por más de 3 horas. Esta falla derrumbó los mercados mundiales en minutos por la ejecución masiva de órdenes de toma de pérdidas o ganancias, porque si bien las otras bolsas no se paralizaron, todo está conectado, hay transacciones que se hacen en una bolsa y luego sus opciones se hacen en otra simultáneamente. Este es un riesgo operativo de una bolsa que puede afectar al mercado sistémicamente como hemos mencionado.
La seguridad de invertir en las bolsas de valores
La última diferencia para invertir a través de una bolsa y no en un banco tradicional es que, si la empresa cuyas acciones cotiza en la bolsa de valores llegara a quebrar, tu dinero no está en riesgo porque los títulos de valores son de otras empresas. Estas empresas a su vez son custodias electrónicas de otra empresa llamada central de valores, donde diariamente se hacen centenares de millones de transferencias de custodia entre las grandes casas de bolsa y los bancos quienes, finalmente, son los representantes de los dueños de los títulos de valores.
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¡Gracias por invertir en ti!

