Hola, mi querido inversionista. Me permito llamarte así porque, si estás leyendo estas líneas e interesado en mi contenido, estás invirtiendo tu tiempo, tu energía y tu dinero en la búsqueda de tu bienestar a partir de lo que mis experiencias puedan contribuir a ello.
La mayor parte de mi vida profesional, cronológicamente hablando, fue como corredor de bolsa en diferentes mercados, donde tuve la oportunidad de haber ganado y perdido grandes sumas de dinero, tanto propio como ajeno. Puedo confesarte que, si bien hice del dinero mi pilar de vida por muchos años, en la búsqueda irrefrenable de la estabilidad financiera,, una vez alcanzada, la sensación de vacío fue cada vez mayor.
Cuando decidí cambiar de rumbo y dar un giro a mi vida, dejando atrás una vida profesional que lucía exitosa, lo hice a partir de un elegido proceso de autoconocimiento que me llevó a saber quién era. Darme cuenta, mediante la introspección, de que había vivido en una burbuja me hizo sentir vacío y, a veces, sin rumbo.
Logré acumular una riqueza material que me desvinculó de la energía del dinero, haciendo que buena parte de este se fuese de mis manos, impidiéndome disfrutar de ese bienestar que preveía alcanzar con mi libertad financiera. Lo curioso es que ya han pasado más de 20 años desde que logré ser libre financieramente, pero no era realmente libre.
Esa reflexión consciente, la asesoría profesional de expertos en diferentes áreas del bienestar desde hace ya más de diez años y el ferviente deseo de ser lo que realmente quería ser, me permitieron encontrar el camino por el cual comenzar a transitar desde entonces y que hoy me hace sentir un ser humano libre, sin ataduras, con momentos de estrés de la vida común, pero con muchos más momentos de paz.
Hoy estoy en mejor condición para emprender cualquier nuevo proyecto porque cuento con una sana relación con el dinero y disfruto de un bienestar integral y grandes enseñanzas que deseo compartir contigo. Hoy hablaremos del bienestar financiero.
La atracción de dinero
El dinero no llega a nuestras manos por azar o casualidad, y en caso de que llegue así, esa abundancia puede ser efímera y pasajera.
La gente, por lo general, piensa que es el dinero el que proporciona la felicidad y el bienestar financiero, pero no; el dinero es un medio y no un fin en sí mismo. El dinero facilita una mejor calidad de vida, que suele llamarse confort, pero lo determinante con el dinero son las vías para obtenerlo y su aplicación consciente.
Cuando el dinero se logra lícitamente y se invierte en atender las necesidades humanas, facilita el estar bien y contribuye al éxito financiero. En caso contrario, nos hacemos esclavos del dinero, y la esclavitud genera malestar. Tener dinero para malgastarlo no es tener libertad financiera, ya que esta significa romper las ataduras que impone su uso indebido.
El dinero se atrae con trabajo y dedicación, con intención y propósito. Una de las maneras de atraer el dinero es endeudándose para invertir en tu proyecto. Para lograr que crean en ti, es clave la transparencia sobre el uso que harás del dinero, y a la vez la información relevante sobre el proyecto y la salud financiera en la que te encuentres, a fin de ofrecer garantías de pago a nuestros acreedores morales y materiales.
La confianza y la transparencia que muestres serán imanes que permiten y facilitan la atracción de dinero. A modo de ejemplo, los países que atraen más dinero son aquellos que, por la transparencia de sus indicadores económicos e institucionales, logran despertar la confianza que aspiran los inversores, generando así el dinero necesario para, bien invertido socialmente, generar bienestar para sus ciudadanos.
Mercados financieros, bolsas de valores y riesgos
El dinero, como medio de pago y de intermediación financiera, ha creado a nivel mundial mercados financieros a los cuales acuden, como en todo mercado, oferentes y demandantes de este.
Por sí mismo, el dinero, como un bien no transable, no se reproduce ni atrae dinero; es dinero en "manos muertas", como se decía en el pasado. Para que atraiga dinero, es necesario que se mueva, por eso las monedas son redondas, para transarlo, invertirlo, hacerlo circular, y para ello nada mejor que el mercado de valores, las bolsas de valores, porque en ellas se democratiza el capital a través de múltiples opciones de inversión.
Sin embargo, durante el proceso de socialización temprana, es decir, en la familia y la escuela, poco o nada se enseña sobre las inversiones de dinero y sus riesgos asociados, por lo que, en términos generales, adolecemos de una cultura de la inversión.
Minimizar los riesgos genera bienestar financiero
Invertir en los mercados financieros, como invertir en todo en la vida, supone riesgos. En este caso, están asociados a las dos modalidades de inversión más básicas que conocemos, en términos de la producción de intereses o dividendos que diferencian la renta fija de la renta variable.
Estos riesgos deben ser asumidos por el inversor de dinero de forma consciente. Por ello, en diferentes oportunidades he tratado el tema con el propósito de orientar a los interesados a fin de lograr una inversión consciente y con propósito. Con ello me refiero a disponer de información veraz y confiable que posibilite minimizar los riesgos, ofreciendo al inversionista seguridad y confianza.
Sin embargo, es común escuchar que invertir en la bolsa, en acciones, en bonos o en cualquier otro título es altamente riesgoso, y hasta cierto punto, es cierto. Pero si todo supone un riesgo, como es el caso de prestarle dinero al banco (ahorro), comprar un vehículo o una casa, entonces ¿por qué no invertir conscientemente en la bolsa?
Las bolsas de valores ofrecen al inversionista transparencia, confianza y la exigencia a quienes emiten los títulos valores que se cotizan en ellas de proporcionar información suficiente y oportuna, para que cada quien pueda minimizar los riesgos valorando su impacto en caso de que las cosas no salgan bien. Finalmente, es el inversionista quien decide el riesgo a asumir por su inversión, el cual puede ser mínimo, medio o máximo, valorando siempre que, a mayor riesgo, mayor rendimiento.
El conocimiento para generar bienestar financiero
Ahora bien, lo importante es conocer el riesgo, además de la disposición consciente de asumirlo, y la mejor manera de hacerlo es a través del conocimiento. Es cierto que la información sobre las modalidades de inversión no elimina el riesgo, pero lo minimiza de forma relevante.
De allí que no se debe tener miedo a invertir, pues "todo en la vida es una inversión". Es fundamental la relación primaria con el dinero. Si tienes miedo de invertir en algo, no lo hagas, porque de entrada estás energéticamente condicionando dicha inversión para que salga mal, o por lo menos para que te genere ansiedad, temor e inseguridad, lo cual no produce bienestar financiero.
Cuando emprendemos, apostamos al éxito y no al fracaso, aun cuando estamos conscientes del riesgo de todo emprendimiento. El éxito viene dado en gran parte por la fuerza, la energía y la pasión que aplicamos conscientemente a nuestros deseos y querencias.
No se trata de una apuesta al azar, por el contrario, es actuar con sentido, con direccionalidad y propósito. Invertir significa esperar resultados o retornos positivos y eso lo determina saber lo que queremos. Cuando sabemos lo que queremos y orientamos los recursos de tiempo, energía y dinero en esa dirección, los retornos serán siempre positivos, aunque puedan venir en forma de aprendizaje y generarán bienestar financiero.
Para más información sobre bienestar integral, te invito a que sigas revisando más contenidos o a visitar la sección de eventos, en el que encontrarás interesantes conversaciones con expertos de otras áreas del bienestar te pueden dar mayor contexto para lograr tu bienestar, financiero e integral.
¡Gracias por invertir en ti!

