Hoy quiero hablarte de algo aparentemente común: invertir dinero o gastar dinero. La manera como se aborda esta aparente actividad trivial puede afectar tu bienestar, especialmente el financiero.
Entender la diferencia entre invertir dinero y gastarlo es fundamental para contribuir a tu libertad financiera. Te invito a continuar leyendo; en las siguientes líneas te dejo algunas reflexiones para que puedas identificar tus patrones de inversión y actuar en consecuencia para contribuir a tu salud financiera.
Necesidades: esenciales o creadas
Las necesidades humanas suelen clasificarse de distintas maneras: biológicas, sociales o del espíritu; primarias y secundarias; materiales e inmateriales; esenciales o creadas, entre otras clasificaciones.
En este sentido, las necesidades biológicas son aquellas cuya insatisfacción hace imposible la vida del ser humano, mientras que las sociales derivan del mundo de las relaciones interpersonales en sociedad. Las del espíritu determinan la riqueza del mundo interior de cada persona.
Hoy, el hombre y la mujer viven en un mundo de superproducción de bienes y servicios. Esta superproducción es acompañada del estímulo y creación de mercados y su correspondiente adicción al consumo.
En efecto, vivimos en una sociedad de consumo; por lo tanto, junto a las necesidades esenciales, como la alimentación o la vivienda, se generan otras necesidades producidas artificialmente por el mercado y la publicidad. Estas últimas inducen al consumidor a comprar artículos superfluos, la mayoría de las veces inútiles o de uso efímero u ocasional.
Es así como la necesidad de vestido o calzado ya no se satisface con un traje o zapatos cómodos y decentes que protejan los pies de la intemperie. En esta sociedad de consumo, se debe comprar zapatos o vestimenta a la moda, de determinada marca y, mientras más costosos sean, mejor, sin importar si son cómodos, duraderos o confortables.
El dinero y su aplicación
Atendiendo a mi experiencia profesional como hombre de finanzas, he escrito en varias oportunidades que el dinero, representado por las monedas, es redondo intencionalmente para que circule. La moneda es la imagen común del dinero, aunque hoy se presenta de distintas formas, incluso de ficción, como sucede con el dinero digital, que no llega ni a ser visible o monetizado.
El dinero es un medio de pago que facilita las transacciones y operaciones financieras. Cuando pensamos en él, debemos necesariamente referirnos a dos momentos importantes en nuestra vida cotidiana. El primero es cómo obtenemos el dinero. El segundo hace referencia a su uso o aplicación.
Se necesita obtener el dinero de manera lícita, denominado "dinero bien habido", para atraerlo regularmente y contribuir a tu bienestar.
Pero obtenerlo de manera lícita no es suficiente; este dinero debe circular de la misma forma, lo que comprende su utilización o aplicación. El empleo o aplicación del dinero es una decisión personal que se inscribe en lo que denominamos el plan de finanzas personales.
Muchas personas, o, mejor dicho, su ego, les hace creer que malgastar el dinero adquiriendo cosas inútiles e innecesarias es tener libertad financiera. Sin embargo, en la práctica, es todo lo contrario: usar el dinero de forma racional, consciente e intencionada, dirigido a propósitos determinados, es la verdadera esencia de la libertad financiera.
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Invertir dinero o gastar dinero
El mercado de consumo ofrece múltiples posibilidades para que las personas puedan utilizar el dinero, ya sea propio o ajeno. En ocasiones, el dinero se emplea en la adquisición de bienes imprescindibles para satisfacer necesidades materiales que contribuyen a tu bienestar.
En otros casos, se usa en la compra de productos suntuarios, de lujo o innecesarios, con lo que se trata de complacer gustos, caprichos, pasiones o ansias de consumo. Es alimentar la vanidad humana, el ego, con la intención de aparentar ante los otros riqueza y posición social, sin reparar en la utilidad de lo adquirido.
Así, es diferente invertir en la compra de un buen par de zapatos, ya sean deportivos o de vestir, si somos personas que recorremos largas distancias a pie.
En este ejemplo, el calzado se comporta como un artículo imprescindible como medio de transporte porque nos permite caminar, trotar o correr. Un buen par de zapatos representa una inversión para nuestros pies, columna y rodillas, porque aportará retornos positivos en nuestro estilo de vida.
Es diferente tener una gran cantidad de zapatos, independientemente de su utilidad, únicamente por tenerlos en exhibición, por vanidad. Esto se califica como despilfarro: gastar dinero por gastar, es decir, malgastar el dinero. Esta conducta es contraria al buen uso del dinero, pues poco aporta a tu bienestar.
El mercado y sus posibilidades para invertir dinero
El mercado también ofrece posibilidades de emplear el dinero para obtener más dinero y no solo para protegerlo, lo que sucede con el ahorro tradicional, cuya definición clásica es diferir el consumo.
Ahora el dinero se puede invertir, por ejemplo, a través de instrumentos financieros. Invertir significa poner a producir el dinero para atraer más dinero. Es lo que podría llamarse sembrar el dinero, multiplicar la riqueza.
Invertir dinero es lo opuesto a gastar dinero. Con el gasto puro y simple, el dinero se esfuma, se evapora, se va de nuestras manos. Incluso podríamos endeudarnos para gastar más dinero en cosas superfluas o sin importancia real.
Por el contrario, al invertir dinero se favorece su multiplicación y crecimiento y, a su vez, la posibilidad de utilizarlo cuando sea verdaderamente requerido. Es decir, la inversión es una planificación financiera que aportará recursos valiosos para contribuir a tu bienestar integral.
Para iniciar el cambio en tu forma de pensar, hablar y referenciar, recuerda que no es lo mismo gastar dinero en comprar zapatos que invertir dinero en un buen par de zapatos.
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¡Gracias por invertir en ti!

