Los bancos son instituciones financieras que pueden contribuir a tu bienestar, sin embargo, seguro que en el desarrollo de tu vida has escuchado un viejo proverbio que dice: “Aprende a caminar antes de correr”. Es decir, haz las cosas en el orden correcto y ve desde lo simple a lo más complicado.
El mundo financiero es maravilloso, pero si te estás iniciando en él o, por el contrario, ya te iniciaste, pero no con buen pie, tal vez te adelantaste a tu tiempo, y debes recordar que es necesario ser paciente y completar los procesos hasta tener certeza.
En ese andar de descubrirte como el inversionista que eres, es importante ser minimalista, lo que significa ir de menos a más; en otras palabras, lo primero que tienes que decidir es ¿qué quieres?, ¿para qué lo quieres? Y entonces, ¿el cómo lo harás?, si estamos hablando de bienes materiales como el caso del dinero en los bancos, tienes que conocer qué tienen ellos para ti.
La mejor forma de iniciarte en los caminos financieros es a través de una de las empresas más antiguas del mundo: los bancos o las uniones crediticias. Haciendo un poco de historia, la palabra banco, o trá-pe-za en griego, que se traduce como banco, eran las mesas que se encontraban detrás de las tiendas en la antigua Grecia. Estas mesas eran manejadas por los trapezitas, los que hoy conocemos como banqueros.
Una intervención oportuna
Hoy día, esa empresa financiera ha evolucionado al punto de crear imperios que, como en la crisis del 2008, vimos derrumbarse. Los grandes bancos estuvieron a punto de colapsar y con ello el sistema financiero internacional. Hoy en día, levantados de nuevo gracias a la intervención financiera de los Estados, empezando por uno que jamás lo había hecho hasta entonces, los EEUU.
Sabiendo esto, y antes de adentrarnos en lo que ofrece esta arista del mercado financiero, es necesario que tengas muy claro qué son estas instituciones. En palabras muy simples, los bancos, son entidades financieras que nos permiten invertir nuestro dinero de una manera relativamente segura, según los riesgos asumidos.
Una vez que los bancos reciben el dinero de los depositantes (inversionistas porque arriesgan) en forma de depósitos, el banco, con base en un plan permitido por el ente regulador de su país y las leyes bancarias, por su puesto, procede a prestar ese dinero a otros clientes mediante diferentes figuras crediticias, tales como, la tarjeta de crédito.
Todo este proceso se llama intermediación del dinero, es decir, se recibe y se presta a diferentes condiciones financieras como son los plazos, las comisiones o las tasas de interés. Además de ello, los bancos también invierten el dinero de los depósitos en otros instrumentos financieros asumiendo riesgos medidos para cada uno.
Los bancos son empresas con fines de lucro
Los bancos, por ser empresas con fines de lucro, deben obtener, mediante la realización de su modelo de negocios, ganancias por el capital invertido de sus accionistas.
Ahora bien, con la información que tenemos hasta el momento, ya sabemos qué es un banco, conocemos sus orígenes, sabemos cómo funciona y, además, cómo es su modelo básico de negocios. Vamos a conocer y aprender sobre sus productos y servicios.
Estas instituciones financieras cuentan con productos y servicios que buscan atender una buena parte de las necesidades financieras de todos sus clientes.
Los más conocidos son los productos a la vista (aquellos sin plazo para retirar), como son la cuenta corriente y cuentas de ahorros; por otra parte, los bancos también emiten acciones, acciones preferentes, acciones comunes, bonos subordinados, bonos comunes. Adicionalmente, también prestan dinero, y ofrecen muchos servicios de comercialización de productos de empresas casi siempre relacionadas al banco, como son pólizas de seguro (banca, seguro), inmuebles, bolsa, arrendamientos, fondos de pensiones, entre otros.
Según este orden de ideas, la cuenta de ahorro tradicional, conocida como instrumento de ahorro por excelencia, no es lo mismo que hacerlo en casa con una alcancía o el cochinito usado de niños, recomendados por nuestros padres, para fomentar el hábito del ahorro.
Hoy en día, desde mi experiencia, quiero transmitirles que esa es la forma como nos domestican desde niños en la necesidad de tener una cuenta de ahorros e invertir con ellos, pero no nos enseñaron nunca a invertir en muchas otras cosas.
Productos bancarios a la vista
Este instrumento tiene dos atractivos: primero, es la disponibilidad, es decir, lo tengo a mi disposición cuando quiera como la cuenta corriente, cuya única diferencia es que tiene un talón de cheques para emitir a favor de una tercera persona o, inclusive, de nosotros mismos. El segundo atractivo, es que paga una tasa de interés anual que hay que entender muy bien en el contrato desde cuando la pagan. Esto porque en algunos casos pagan sobre el saldo promedio de los primeros cinco días del mes, en otros sobre final del mes sobre saldo diario, y en algunas cuentas corrientes no pagan intereses, pero sí en todas las cuentas de ahorro que también son a la vista.
Es importante que consideres que, dependiendo de la tasa de interés anual que pagará la cuenta corriente o cuenta de ahorro, si esta era muy inferior a la tasa real de inflación de tu país, el invertir en cuentas de ahorro o corriente, salvo que sea para manejar flujos de caja de una empresa (entradas y salidas de dinero), nos hace más pobres cada día.
Adicionalmente, es tu responsabilidad informarte si el interés es diario, mensual o si existe algún otro tipo de plan y, por consiguiente, saber cuándo el interés se te acredita en tu cuenta. Obviamente, si tú eres rentista y vives de los intereses, cada vez que retiras el saldo de capital sobre el cual el banco te pagará intereses, disminuyes tus beneficios, no así cuando reinviertes y no tocas los intereses.
Dependiendo del país donde vivas, es posible que encuentres diferentes tipos de cuentas de ahorro, algunas transaccionales, programado, de trámite simplificado, electrónica desde la comodidad de tu casa y computador, cada una de ellas mantiene el principio original: seguridad y generar un interés para el cliente.
Depósitos a plazo fijo
El segundo producto, los certificados de depósito a plazo fijo (DPF), son títulos valores nominativos con tasa de interés también fija en los cuales, previo acuerdo con el banco, se pacta un plazo de tiempo y se acuerda la cantidad de dinero a depositar y a mantener sin moverlo.
¿Cómo funciona esto?, cuando usted abre un plazo fijo, el banco acepta su depósito por un plazo de tiempo, de 30, 60, 90, 6 meses, 1 año, 2 años, 5 años o más y, a cambio de mantener ese dinero sin movilizarlo durante ese tiempo acordado, le pagarán una tasa de interés periódica hasta su vencimiento.
Al final del plazo, usted puede hacer efectivo y recibir su capital más el interés que ha ganado durante todo ese tiempo. Pero les comento que los depósitos a plazo son ilíquidos, o sea, que no tienen disponibilidad, salvo hasta el día del vencimiento. En algunos casos los bancos permiten pre cancelar asumiendo una penalización en los intereses generados.
Existen DPF en el mercado de tasa variable y también de tasa fija que son los más comunes.
DPF de tasa variable: Son aquellos donde su rentabilidad depende de diferentes factores del mercado y cuya tasa no es fija.
Los DPF de tasa fija: Son los más comunes. Estos certificados tienen un rendimiento fijo y conocido con anterioridad a lo largo de la inversión.
El atractivo de estos instrumentos es generar una tasa de interés ligeramente superior a la obtenida por una cuenta de ahorros o corriente, y por ello la penalización en la disponibilidad.
Finalmente, como les comenté al comienzo, ofrecen los servicios de comercialización, ejecutados por otras empresas relacionadas con el banco.
El banco te certifica como inversionista
Lo más importante es que ya comprendas que siendo un depositante, cuentahabiente, o titular de alguna cuenta en un banco ya eres INVERSIONISTA y te felicito por ello, porque ahora tienes que aprender a invertir y mejor aún si lo haces desde la certeza. Para ello, aquí en Yoi te lo voy a explicar siempre desde mi experiencia.
Yo no tengo cuenta de ahorros desde hace 25 años, nunca he tenido un certificado a plazo fijo, siempre he comprado acciones y bonos de bancos, pero claro, con los riesgos que ello supone quizás un poco más alto que el ser depositante, pero, el mismo riesgo.
Para más información sobre bienestar integral, te invito a que sigas revisando más contenidos o a visitar la sección de eventos en el que encontrarás interesantes conversaciones con expertos de otras áreas del bienestar te pueden dar mayor contexto para lograr tu bienestar, financiero e integral.
¡Gracias por invertir en ti!

